Dedicamos esta sección a detallar nuestros principios profesionales, metodológicos y éticos a la hora de formular una Segunda Opinión

La primera condición es la de ser independientes
La práctica médica especializada a menudo cruza los caminos de los profesionales, quienes pueden conocerse entre sí, tanto a nivel personal como por el renombre ganado y la trayectoria individual. Por ese motivo, tenemos como premisa que por más conocido, respetado y prestigioso que sea el colega que nos pide una Segunda Opinión, debemos emitir nuestro criterio con total independencia y profesionalismo.

El resultado de la Segunda Opinión debe ser siempre resolutivo
Cuando somos consultados para emitir una Segunda Opinión, asumimos, en forma automática, la responsabilidad de explicar detalladamente el problema en cuestión, formular las líneas de acción a tomar en referencia a métodos diagnósticos y terapéuticos, con abundante información basada en la evidencia médica disponible, y a explicar claramente los riesgos y beneficios de la conducta sugerida.

La Segunda Opinión siempre será constructiva, no crítica
En ocasiones es más fácil “mirar la película de atrás hacia delante” y esto nos permite apreciar hechos que el o los colegas intervinientes previamente no habían detectado. Una Segunda Opinión debe tener siempre un carácter constructivo y de “mirar hacia adelante”, obviando la crítica al colega y ocupándonos del paciente.

Evaluamos con honestidad lo actuado por el médico tratante
Si tras nuestra evaluación concluimos en que lo realizado por el colega a cargo del paciente está bien hecho, sólo nos resta pronunciarnos sobre su buen desempeño. De este modo, no sólo haremos un acto de justicia, sino que reafirmaremos la relación entre el medico y su paciente.

La Idoneidad debe ser acreditada a la hora de brindar una Segunda Opinión
El médico que actúa como consultor deberá ser siempre un profesional prestigioso y que acredite, como mínimo, iguales o mayores calificaciones curriculares que la del medico tratante, ya que, en general, una Segunda Opinión es definitoria de las acciones a tomar en un tratamiento médico. Por esta razón, el consultor debe ser un profesional destacado y respetado, con sólida formación en el medio, con lazos asistenciales y académicos en instituciones dentro y fuera de nuestro país.

Construimos junto al médico tratante una relación interactiva
Evaluado el paciente, realizados los estudios y formulada la Segunda Opinión, el consultor enviará su dictamen al médico tratante por escrito, para que la recomendación emitida forme parte de la historia clínica del paciente. El profesional que confeccione la Segunda Opinión será un médico de nuestro plantel institucional, siempre bajo la supervisión del Jefe de Equipo.

Costo

La información que brindaremos al colega tratante, no tiene costo.